La república islámica avisa a la Quinta Flota de que no vuelva a cruzar el estrecho pero el Pentágono prosigue con su despliegue
Irán pasa al ataque. Diez días de maniobras navales en el Golfo Pérsico y la prueba «con éxito», según los medios oficiales, de los nuevos modelos de misiles 'Qader' y 'Nur' llevaron ayer al comandante en jefe del Ejército, general Ataolah Salehi, a advertir a la Quinta Flota de Estados Unidos de que «no devuelva el portaaviones a su localización anterior». «No estamos acostumbrados a repetir nuestras advertencias», aseguró.
Salehi se refiere al buque 'John C. Stennis', de propulsión nuclear, que el pasado jueves cruzó el estrecho de Ormuz en respuesta a la amenaza de Irán de interrumpir el tráfico marítimo en este punto estratégico en caso de que la comunidad internacional apruebe nuevas sanciones contra su programa atómico. Las palabras del alto mando iraní recibieron pronta respuesta de la Quinta Flota, con sede en Bahréin, cuyos mandos afirmaron estar dispuestos a seguir moviendo sus naves para garantizar «la seguridad y la estabilidad» en la zona cuando sea oportuno.
El régimen islámico trata de blindar su programa nuclear con estas exhibiciones de fuerza que disfraza en visiones muy particulares de la realidad en la región. Mientras vecinos como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos cerraban en los últimos días acuerdos millonarios con Washington para la compra de cazas F-15 y misiles, el general Salehi insistió en que el objetivo de las maniobras navales era precisamente transmitir que «pueden contar con el apoyo de Irán, en vez de depender de las potencias occidentales». Justo lo opuesto a lo que han decidido sus gobiernos, cuyas compras de última hora demuestran que ven en Teherán más a un enemigo que a un socio protector.
Evitar nuevas sanciones
Lo que parece que Irán quiere lograr con este pulso en Ormuz es que la comunidad internacional no endurezca las sanciones con nuevas medidas destinadas a crear un embargo sobre la exportación de crudo, el auténtico pilar de su presupuesto nacional. Tras la publicación del último informe del Organismo Internacional de Energía Atómica, el programa nuclear de la república islámica genera cada vez menos confianza y, lejos de aceptar la interrupción del enriquecimiento de uranio, Teherán ha sorprendido en las últimas horas con el anuncio de la fabricación de la primera barra de combustible atómico.
Las amenazas y los ejercicios navales de los últimos diez días han tenido también un impacto directo en los mercados. Lo que en boca de un militar de cualquier otro país no sería más que una bravuconada, en el caso de provenir de un oficial del régimen persa hace que el precio del barril de petróleo supere la barrera de los cien dólares (76 euros).
Pero el efecto también ha sido nocivo en la economía doméstica donde el rial ha registrado una bajada de récord. Su valor de venta en las casas de cambio está en unos 16.000 riales por un dólar, cuando la tasa oficial del Banco Central es de 11.000 riales.
Fuente: diariovasco.com
martes 3 de enero de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada